Historia de las Iglesias de Armariz

Historia de las iglesias de San Cristóbal de Armariz

A) Las Iglesias de la parroquia de San Cristóbal

San Cristóbal atravesando el torrente con el Niño a hombros

San Cristóbal de Armariz tiene dos iglesias, hecho nada frecuente en otros pueblos pequeños como lo es el nuestro. Es cierto que hay otras muchas parroquias que tienen la iglesia parroquial, dedicada a su santo patrono, contando en su mismo término con una ermita con una advocación distinta, pero que solo tiene relevancia el día de la celebración de su festividad. Dado que la historia de las iglesias está muy ligada al discurrir de las poblaciones que las rodean, bien merecen un detenido estudio. La fuente documental fundamental en la que he basado mi estudio han sido los libros parroquiales, tanto el de bautizados como el de fábrica, donde constan los mandatos y autorizaciones del obispo en sus periódicas visitas pastorales. En el libro de fábrica figuran los ingresos y los gastos que se realizaban, tanto en el sostenimiento del culto como en las obras del templo.


Iglesia de San Cristóbal

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B) Iglesia de San Cristóbal

La iglesia parroquial de San Cristóbal sabemos que está construida en estilo románico y que su origen es anterior al siglo XII, ya que en 1182 existe un escrito en el que el rey Fernando II dona dicha iglesia al monasterio de San Esteban y le otorga el privilegio de coto. Alfonso IX en 1215 dona al referido monasterio el derecho de realengo que tenía sobre la parroquia. La concesión real de estos privilegios de coto supone que sus tierras, con la gente que las pueblan, se encontrarán sometidas al monasterio de San Esteban. Éste tendrá derecho de dominio sobre el territorio concedido, que ejercerá a través de las rentas que cobre a los campesinos a quienes las arriende a cambio de un foro o renta anual, al tiempo que tiene el derecho a impartir justicia en su demarcación. Atestiguan la antigüedad de la iglesia algunos elementos de su construcción, como son los canecillos de la cornisa, la portada, su planta y el estilo románico de su hechura. El templo actual posiblemente procede del siglo XIII, como reconstrucción de otro anterior más modesto. Como era tradicional durante la Edad Media, está orientado con su puerta principal a poniente y el ábside a levante. Es un hecho singular que esta iglesia tampoco esté ubicada en un núcleo poblacional, sino aislada, apartada considerablemente de las aldeas de su entorno, en su extremo sureste. Cuentan las personas de más edad de la parroquia, que en la explanada que hay a la entrada del atrio hubo un cruceiro, inexplicablemente desaparecido, cerca de la posición que hoy ocupa el gran roble que la preside.

Iglesia parroquial de San Cristóbal y cementerio


De una inscripción que figura sobre una viga que sostiene la tribuna, muy deteriorada y escasamente legible, parece interpretarse que ésta fue construida en 1622. Si esa fecha fuera la correcta, sería la obra más antigua de la que se tuviera constancia, ya que el libro parroquial de fábrica no comienza sus anotaciones hasta 1670.

Portada románica


Esta iglesia permaneció inalterada durante siglos, salvo los trabajos de mantenimiento de la techumbre y puertas para reponer las partes de madera deterioradas por las humedades y el paso del tiempo. La primera obra de que se tiene constancia data de 1682. Consistió ésta en la construcción de una sacristía, hoy desaparecida, que se habría añadido en la parte izquierda del presbiterio, por la parte exterior de su lateral norte, abriendo la correspondiente puerta a través del muro de la iglesia. Posteriormente, cuando las ceremonias parroquiales se trasladaron a la capilla de San Ramón, esta puerta volvió a ser tapiada y la sacristía desmontada. Aun queda hoy una falsa puerta en el presbiterio que recuerda la antigua sacristía. En esa misma obra se acometió también el quitar el arco toral de la capilla mayor, así como retirar y levantar el altar mayor y el retablo, para construir el presbiterio tal como lo conocemos hoy en día. Costó la obra 1.802 reales de vellón.

Detalle de la aquivolta de la portada

En la pared izquierda de la iglesia, la orientada al norte, se construyó un habitáculo con paredes de piedra y de una altura de más de dos metros, que fue utilizado como osario. Allí se iban depositando los restos óseos que se retiraban de la tierra del cementerio, y que aparecían al excavar nuevas sepulturas. Este osario, de cuya existencia todavía algunas personas mayores tienen recuerdo, también desapareció ya en el siglo XX. Cabría pensar que dicho osario se construyera aprovechando la piedra de la sacristía cuando ésta se suprimió. Por otra parte no parece una solución práctica ni estética haber construido los dos habitáculos en el mismo lado simultáneamente. Tampoco he visto constancia de la construcción del osario y desmontaje de la sacristía en los libros parroquiales analizados. No sería descartable pensar que, cuando el culto parroquial se trasladó a la capilla de San Ramón, perdiera importancia la existencia la sacristía en esa iglesia. Por otra parte, el incremento de la población ocurrida desde mediados del siglo XIX pudo generar la necesidad de contar con un osario para dar cabida a nuevas sepulturas. Habría sido una solución lógica emplear la piedra de la sacristía, que ya no era necesaria, en la construcción del osario, clausurando la puerta que comunicaba la iglesia con la sacristía. Reitero que el ligar la construcción del osario con la desaparición de la sacristía es una mera hipótesis personal.

Parte trasera de la iglesia de San Cristóbal - Tumbas del cementerio


En el año 1731, siendo abad de la parroquia D. Domingo Antonio Blanco Ortiguera, se inauguró el retablo de la capilla mayor de la iglesia parroquial, que costó 1.912 Reales de vellón. Tanto por el coste como por el número de artesanos que intervinieron en su construcción, fue una obra de considerable envergadura. El maestro escultor D. Joseph González Feijoo, de Orense trabajó nueve meses en la ejecución del retablo, estando hospedado en casa y por cuenta del abad, que hace gracia de dicho coste de residencia. El escultor cobró por su trabajo 1.000 Reales de vellón, correspondiendo el resto a pedreros, herrero, carpintero y otros trabajos y materiales. Lamentablemente no ha llegado nuestros días esa obra que debió ser de una bella y elaborada ejecución a juzgar por el coste y tiempo invertidos. También han desaparecido los dos altares laterales, ignoro si vendidos a algún anticuario o tirados por ignorancia de su valor artístico. En cualquier caso una pérdida importante de nuestro patrimonio artístico.

Canecillos románicos de la cornisa

No se tiene constancia de ninguna otra gran obra en la iglesia parroquial hasta 1754. Es en ese año cuando se reformó para adaptarla a la moda del momento y darle mayor prestancia, construyendo la espadaña o campanario que luce actualmente. Según se desprende del primer inventario de la parroquia realizado en 1670 había dos campanas en la torre, que estarían en un campanario pequeño. Creemos que es en el siglo XVIII cuando se construyeron la mayoría de las espadañas existentes en las iglesias gallegas, normalmente incorporándolas a las iglesias ya existentes construidas en épocas anteriores.

Interior de la iglesia de San Cristóbal - Viga con inscripción de 1622


En el exterior, sobre la fachada derecha que está orientada al sur, hay tres sillares sobresalientes, lo que hace suponer que sobre ellos pudieron haberse apoyado las vigas de un porche de razonables dimensiones. En este mismo lateral hay una puerta secundaria de acceso a la iglesia, que de esa forma quedaría protegida de la lluvia. En los libros parroquiales consta que las vecinos se reunían en el atrio de la iglesia, tanto para acuerdos de las cofradías como para aprobar las cuentas parroquiales, lo que apoyaría la idea de un porche, que sería muy útil en una zona de tan frecuentes lluvias como es la nuestra. A la vista de la estrechez actual de ese pasillo lateral hay precisar que en aquella época no existían los nichos actuales y que el atrio posiblemente fuera bastante mayor. Tanto la existencia de la puerta lateral, como la riqueza en la decoración de los canecillos de la cornisa que se orientan a ese lado sur, hacen suponer que ésta era la parte más noble de la iglesia conjuntamente con la fachada frontal.

Capilla mayor de la Iglesia de San Cristóbal


Contaba la iglesia con tres altares laterales, además del altar mayor dedicado a San Cristóbal. Dada la reducida dimensión del fondo de la cabecera de la iglesia, así como su baja altura, el altar mayor difícilmente podía contener más de tres imágenes, aunque es posible que solo poseyera una, ya que las referencias que tenemos hacen mención a que el altar mayor estaba dedicado a la imagen de San Cristóbal. Los altares laterales, situados en la cabecera de la nave antes del presbiterio, correspondían los dos del lado del evangelio a Jesucristo crucificado y a Nuestra Señora del Rosario, y el del lado de la epístola a San Roque y San Sebastián.

En el año 1792 se procedió al enlosado de la capilla mayor o coro con un coste de 310 reales de vellón. Al año siguiente, en 1793, se completó el enlosado del resto de la iglesia, pagando 900 reales de vellón. De una referencia indirecta del libro de fábrica de la iglesia, parece deducirse que se efectuaban enterramientos bajo esas losas, lo que explicaría el orificio que tienen algunas de ellas para facilitar su extracción.

Pila Bautismal del Siglo XIII


Piezas interesantes son también la pila bautismal y la pila del agua bendita. La primera, de grandes dimensiones, con decoración de motivos geométricos en su exterior es originaria del siglo XIII. Tiene en su borde superior dos argollas de hierro opuestas, que se usaban para pasar una barra de hierro y así cerrar la tapa de madera que la cubría con un cerrojo, como ordenaban las normas eclesiásticas de la época. La pila de agua bendita, mucho más sencilla, es de época indeterminada, pero posiblemente sea coetánea de la pila bautismal.

El encalado de las paredes ha sido un mantenimiento periódico que se ha aplicado al interior de la iglesia durante siglos, según queda atestiguado en el libro de fábrica de la parroquia. Actualmente presenta un aparente estado de abandono, que no es real sino motivado por la exigencia las autoridades culturales de la Xunta. No se permite tocar los paramentos a la espera de que los técnicos de restauración artística los examinen por si contienen frescos antiguos, antes de proceder a descubrir la piedra original.

Imagen parroquial de San Cristóbal procesionando el día de su festividad

El mobiliario se completaba con tres confesionarios cerrados, y dos portátiles según consta en los inventarios de la parroquia de 1789, éstos últimos similares al que todavía hoy se conserva en la iglesia. Contaba en ese momento la parroquia con unos 110 vecinos o casas, habiendo doblado su población respecto a los existentes hacia 1730. Contaba la parroquia con dos cofradías de indulgencia, las de Nuestra Señora del Rosario y Nuestra Señora del Carmen, además de las tradicionales de San Roque y Santiago.


C) Capilla de San Ramón

Antes de comenzar a relatar la historia de esta capilla, creo que merece la pena incluir a continuación una pequeña reseña sobre la figura de su santo titular, San Ramón, cuya celebración constituye la fiesta mayor de la parroquia. Recuerdo que en mi artículo relativo a la fiesta de San Cristóbal, también incluí un relato de la vida del santo patrono de la parroquia.

Frontal de la capilla de San Ramón

San Ramón es una figura histórica, nacido en 1204 en la diócesis de Urgel del reino de Aragón y muerto en Cardona (Barcelona) el 31 de agosto de 1240. Se le conoce como San Ramón Nonato, porque fue extraído por cesárea del cuerpo de su madre muerta. Perteneció a la orden de los Mercedarios, fundada por San Pedro Nolasco en 1218 y dedicada al rescate de cautivos cristianos en manos de musulmanes en el norte de África.

San Ramón Nonato con sus atributos


San Ramón se desplazó a tierras de los infieles para cumplir con su misión liberadora de cautivos católicos. Cuando se le acabó el dinero que llevaba para los rescates, se ofreció él mismo como cautivo rehén a cambio de otro prisionero. Durante su cautiverio ejerció su labor evangelizadora y de apoyo a los católicos allí esclavizados y, ante el poder de convicción de sus prédicas, fue torturado por los moros berberiscos clavándole un cerrojo en sus labios. Finalmente fue rescatado por su propia orden mercedaria, retornando a España en 1239. Fue nombrado cardenal por el papa Gregorio IX, pero falleció en Cardona en el curso de su viaje a Roma. El papa Alejando VII lo canonizó en 1657, quedando establecida la fecha de su muerte, el 31 de agosto, como la de su festividad en el calendario católico. Es considerado el santo protector de los partos, niños y embarazadas, así como de los falsamente acusados.

Portada de la Capilla de San Ramón

La iconografía o representación del santo incluye varios elementos que reflejan su vida y virtudes. Los labios perforados por el cerrojo recuerdan la tortura a que fue sometido para impedir su predicación entre los musulmanes. También la custodia en su mano derecha representa la gran devoción que tenía por el Santísimo Sacramento. Una palma en su mano izquierda significa la victoria de los mártires en la defensa de su fe, y las tres coronas que se insertan en ella son virtudes que lo adornan, la castidad, elocuente predicación y martirio. En algunas ocasiones también figura el capelo cardenalicio púrpura a sus pies, indicador de su dignidad, aunque se le pone a los pies como muestra de su desapego por las honras del mundo material. A veces también aparece una bolsa de dinero como reflejo de su labor liberadora de cautivos. Finalmente, en cuadros o estampas suelen aparecer mujeres arrodilladas en actitud de rezo devoto pidiendo su protección en los embarazos y nacimientos.

Capilla de San Ramón con su atrio

Paso ahora a detallar cuanta información he podido recopilar de nuestra capilla principal. A mediados del siglo XVIII, en 1746 según consta la inscripción que tiene la fachada, se construyó la capilla de San Ramón. Sobre el dintel de la puerta principal figura una inscripción en piedra que dice:

“ESTE SANTUARIO
SE HIZO A ESPENSA
DE D. JUAN GARZIA”.

“GUETE ABAD DE
ESTA FRA Y MAS DE
VOTOS AÑO DE 1746”.

Esta inscripción consta grabada en dos bajorrelieves sobre el dintel de la puerta principal, como se ilustra con la fotografía adjunta.

Inscripción sobre los bajorrelives sobre el dintel de la portada principal


Este donante, D. Juan Garzia figura en algún estudio previo sobre nuestra parroquia identificado como miembro de la casa del Marquesado de Aguiar. En mi opinión esa interpretación es errónea, ya que D. Juan Garzia Guete, era el abad o párroco en el momento de la construcción de la capilla. El error viene de que el nombre aparece cortado, figurando el segundo apellido en el segundo bajorrelieve, por lo que su interpretación no tiene sentido aislado del primero. La inscripción completa debe leerse: “ESTE SANTUARIO SE HIZO A EXPENSA DE D. JUAN GARCIA GUETE, ABAD DE ESTA FELIGRESIA, Y DE MAS DEVOTOS. AÑO DE 1746”.

Interior de la Capilla de San Ramón

De la inscripción se deduce que el tal abad promovió y aportó su dinero para la construcción de la capilla, pero también colaboraron otros donantes como acredita al indicar que otros devotos contribuyeron a su coste.

En el Antiguo Régimen, que en España llega hasta el primer tercio del siglo XIX, el territorio estaba dividido en jurisdicciones, que se correspondían con los señoríos y cotos, o lo que es lo mismo, la nobleza y el clero que detentaban la propiedad de la tierra y el derecho de nombrar juez en su territorio. Estas demarcaciones no se corresponden con el territorio que ocupan los actuales municipios, de forma que Faramontaos y San Miguel de Campo pertenecían entonces a la jurisdicción de Aguiar, mientras que el resto de las parroquias de nuestro municipio estaban sometidas a la jurisdicción del monasterio de San Esteban de Ribas de Sil.

Altar mayor de la Capilla de San Ramón

Un hecho curioso a resaltar es que nuestra parroquia estaba en medio de la demarcación de las dos jurisdicciones, de forma que algunas aldeas pertenecían a San Esteban y otras a Aguiar. Hasta donde yo puedo deducir, A Torre, Verdecima, Verdemiogo, Sáa, Cardares, Verdefondo y medio Requeixo pertenecían a Aguiar, mientras que A Tellada, A Bouza, Castrelo, medio Requeixo, Covelo y Valdoasno pertenecían a San Esteban. Como se indica más abajo, el arroyo que pasaba por medio de Requeixo era parte de esa línea divisoria.

Rectoral y finca que la rodea

Según el catastro del Marqués de la Ensenada, realizado en 1753, los límites de ambas jurisdicciones mencionadas, en lo concerniente a nuestra parroquia, eran los siguientes:

“…de aquí al marco de Bufar, y carrera que sale de Gomariz que divide a S. Esteban del Sil confinando con ésta al Camino Real, que viene de Nuestra Sra. do Monte para Orense y va a un peñasco, donde hay dos cruces con muchos hoyos, siguiendo a las lameiras de Folgar y porto das Cisternas por arriba del Iglesario de S. Cristóbal de Armariz, once pasos al lugar da Torre de Armariz, por el camino donde corre el arroyo por medio del lugar de Requejo al Puerto Arnal, y cortando al río, va en derechura al outeiro do Hervedo que está junto al camino que viene de S. Esteban para Orense que tiene Cruz, sigue al outeiro das Letanías, bajando a los Casarellos viejos….”.

Rectoral por su parte norte

Teniendo en cuenta que los caminos se han mantenido inalterados durante siglos, una interpretación libre que yo hago es que posiblemente el límite de ambas jurisdicciones discurría por la parte sur de los iglesarios, seguía por el camino que pasa por delante de la rectoral, bajaba por la pendiente de la Torre y por los Pacios abajo llegaba a Requejo que lo dividía en dos por el arroyo que lo atravesaba, cuyo curso seguía hasta el río para continuar luego por el camino do Postornal. Situando esa línea sobre un mapa, a la izquierda correspondería al marquesado de Aguiar y a la derecha a la jurisdicción de San Esteban.

Otra hipótesis es que el marquesado de Aguiar quisiera atender a sus vasallos construyéndoles un lugar de culto, servido por un cura distinto del párroco, y bajo su jurisdicción, colaborando con donativos para la construcción de la capilla. También cabe resaltar que la casa rectoral, muy próxima a la capilla, era una propiedad construida por esa misma familia nobiliaria. No consta que fuera usada para residencia personal de ninguno de sus miembros, pero seguramente tuvo como finalidad albergar al administrador de sus tierras en esta parroquia. Desde allí se atendería la recaudación de las rentas o foros que le producían sus propiedades trabajadas por los campesinos foreros de nuestra parroquia. Esta casa fue donada a la parroquia a finales del siglo XIX, hacia 1885, sin que haya podido precisar la fecha, posiblemente como consecuencia de la extinción de los señoríos y perder entonces la utilidad para la que se construyó. Es de destacar el carácter defensivo que presenta su diseño, contando con troneras para poder disparar a posibles asaltantes, además de un patio interior totalmente cerrado al exterior. Este carácter defensivo pudo responder a la necesidad de proteger las cosechas y demás bienes patrimoniales de posibles asaltantes. No podemos olvidar que el fenómeno del bandolerismo era muy común en España en los siglos XVII y XVIII, e incluso en la primera mitad del XIX. La creación e implantación progresiva de la Guardia Civil en todo el territorio nacional fue erradicando esa práctica delictiva casi en su totalidad en la primera mitad del siglo XIX. Otro motivo de su carácter defensivo sería que estaba situada justo en el límite de su jurisdicción, como defensa de cualquier tipo de agresión que pudiera provenir de sus vecinos.

Rectoral con su diseño defensivo

Sabiendo que los nombres de los lugares siempre responden a alguna razón, aun cuando en muchos casos desconocemos su origen debido al paso del tiempo, me he preguntado por qué se llama A Torre esa parte concreta de Armariz. Leyendo los datos del catastro del Marqués de la Ensenada, en su descripción vemos que se refiere al lugar de la Torre de Armariz y lo toma como un punto concreto de referencia para delimitar las dos jurisdicciones contiguas. En aquella época la capilla de San Ramón en teoría debía estar recién hecha pero no tenía campanario, por lo que no podía hacer referencia a la torre de la iglesia. Todas estas consideraciones hacen suponer que en un tiempo anterior allí hubo una torre, posiblemente en el mismo lugar en el que luego se construyó la capilla. Esta torre habría tenido un carácter defensivo en época medieval y posiblemente habría pertenecido al marquesado de Aguiar. Por la evolución del régimen feudal esta torre habría perdido su carácter militar, siendo sustituida en tiempos más recientes por lo que hoy conocemos como casa rectoral, también de la casa de Aguiar, con un diseño más acorde con las necesidades económicas del momento, abandonando su carácter militar.

Torre da Pena - En la Torre pudo haber una torre similar a esta de la foto, que por el paso del tiempo pudo quedar en estado ruinoso y finalmente desaparecer sustituida por la capilla actual.

Desde tiempo inmemorial las ceremonias del culto parroquial se hicieron en la iglesia de San Cristóbal. La capilla de San Ramón era atendida por un capellán distinto, con una misa semanaria y la celebración de la fiesta del santo. Según consta en el auto de una visita pastoral, el capellán existente en 1788 era D Pedro Álvarez, clérigo de Mayores, natural de la feligresía de Rocas. Algunas personas mayores aun recuerdan que sus abuelos asistían a la misa de los domingos y demás ceremonias parroquiales en la iglesia de San Cristóbal. Del análisis de los libros parroquiales se desprende que fue el párroco D. Manuel-José Rodicio Pérez quien implantó el cambio de las celebraciones parroquiales ordinarias a la capilla de San Ramón.

Hacia finales de noviembre de 1885 llegó a la parroquia con 36 años D. Manuel-José Rodicio Pérez, como curra párroco, siendo su primer bautismo el de la niña Rosa Álvarez Gómez el 22 de noviembre de 1885. Sustituyó en la parroquia a Valentín Puga, que primeramente actuaba como presbítero y luego como cura ecónomo de la parroquia después de la muerte de Dionisio Puga, el anterior párroco. El último bautizo en el que interviene Manuel-José Rodicio como cura párroco fue el 26 de noviembre de 1933, habiendo sido párroco de nuestra parroquia durante casi 50 años.

D. Manuel-José fue un cura muy destacado en la parroquia, no solo por los cambios que introdujo, y que perduran hasta el día de hoy, sino por su labor pastoral y preocupación por sus feligreses, como aún recordaban nuestros abuelos, habiendo dejado una huella muy positiva en su recuerdo. D. Manuel-José Rodicio Pérez falleció el 31 de enero de 1941, a los 92 años, habiendo nacido en Caxide en 1849.

Patio interior de la rectoral, hoy en día ajardinado

El 22 de junio de 1932 realiza el primer bautismo D. Manuel Gómez Rodicio, Don Manolo, como era conocido por sus feligreses, actuando primeramente como presbítero, luego como cura encargado de la parroquia, y a partir de 18 de marzo de 1941, como cura ecónomo. No es hasta el 20 de noviembre de 1956 en que aparece como cura párroco en el libro de bautizos. Falleció el 21 de octubre de 1976. Su madre, Dolores Rodicio Mojón, natural de Caxide, fallecida el 10 de diciembre de 1968 a los 85 años, era sobrina del anterior párroco D. Manuel-José Rodicio Pérez. Don Manolo fue el párroco que me bautizó, el que me dio la primera comunión y al único que conocí en mi juventud.

Hasta principios del siglo XX no existían en nuestro cementerio panteones ni nichos, siendo los enterramientos directamente en la tierra. El enterrador seguía un cierto orden al cavar las sepulturas, de manera que cuando se completaba una vuelta alrededor de la iglesia, pasados unos años, se pudiera cavar de nuevo en el mismo lugar para otro enterramiento. La diferencia entre la gente común y las familias más acomodadas, era que éstas colocaban unas losas de piedra sobre sepultura, significándose con una cruz de hierro y una inscripción, con la intención de perpetuar su recuerdo en el tiempo, aunque estos casos eran muy contados.

En el año 1909 se procedió a la venta del extremo sur de la finca del Iglesario, que llamaban la llanura de Pulfar, de unos 25 ferrados de sembradura, en 8.400 reales (2.100 pesetas), previas las autorizaciones pertinentes. El obispo donó 4.200 reales (1.050 pesetas), que sumados a los 2.000 reales (500 pesetas) de los fondos del culto, totalizaron los 14.000 reales (3.500 pesetas) que costó la ampliación de la capilla de San Ramón.

Espadaña o campanario de la Capilla de San Ramón de una hechura elegante y armónica

La ampliación de la capilla consistió en desplazar la parte frontal más al frente, para conseguir cuatro metros lineales adicionales de longitud útil en el interior de la nave, además de elevar la altura de las paredes un metro en todo su perímetro. Esta remodelación también contempló la renovación del campanario, sustituyendo el anterior, pequeño y de una sola campana, por otro más vistoso. La nueva espadaña proyectada tenía unas medidas de tres metros de ancho por tres de alto en su primer cuerpo, con hueco para dos campanas, y un segundo cuerpo de dos metros y medio de alto con hueco para otra campana, sobre el que se colocó una cruz como remate.

La visita pastoral del Señor Obispo, Exmo. Sr. D. Eustaquio Ilundaín y Esteban, de 14 de octubre de 1911, se recoge en el libro parroquial de bautizados, donde consta lo siguiente auto de la visita, que reproduzco literalmente y que dice:

Muro del atrio de la Capilla de San Ramón en la Torre

“Auto de Visita
En la santa Pastoral visita de la iglesia de S. Cristóbal de Armariz, a 14 de octubre de 1911, el Excmo. Sr. Dr. D. Eustaquio Ilundaín y Esteban, Obispo de Orense, la hizo de la misma en la forma prescrita por el ritual y Pontifical romanos, encontrando el Sagrario, pila bautismal, aras, altares, imágenes, vasos sagrados, ornamentos y demás objetos destinados al culto divino en buen estado de conservación y limpieza, y todo conforme a rúbrica.

Visitó también los libros parroquiales.
Otro sí: S.E.I. decreta lo siguiente:

Considerando :
1º que la capilla de S. Ramón situada en el pueblo de Armariz de esta misma parroquia está mejor situada que la iglesia parroquial.
2º que la nueva rectoral está inmediata a la capilla.
3º que dicha capilla de S. Ramón ha sido ampliada notablemente, después de la anterior visita pastoral, resultando mucho más capaz que la iglesia parroquial, y en poblado, mientras que la parroquial está en despoblado y expuesta a profanaciones, como ya varias veces ha sucedido en tiempo pasados.
4º que los Sres. Curas de S. Cristóbal de Armariz vienen ejerciendo muchos ministerios parroquiales en la repetida Capilla de S. Ramón, y
5º que por lo que hemos visto en esta Santa Visita está ella provista de campanario, sacristía, y pila bautismal,

Decretamos que la referida Capilla de S. Ramón sea Iglesia auxiliar o ayuda de la parroquial de S. Cristóbal, y que en dicha capilla y no en otra parte esté reservado permanentemente el Santísimo Sacramento.

Quedan facultados los Sres. curas de Armariz para hacer todos los actos del culto y del ministerio parroquial en la mencionada capilla de S. Ramón, según su arbitrio y prudencia, excepción hecha de los funerales y de la fiesta del Patrono.

Así lo proveyó, mandó y firma S.E.I. el Obispo mi Señor de que certifico.
Eustaquio, Obispo de Orense”.

Imagen de San Ramón en el interior de su Capilla

Paso a detallar ciertos hechos curiosos que aparecen reflejados en el libro de fábrica de la capilla, y que nos dan una somera idea de su evolución en el último siglo en que ha sido la iglesia que ha concentrado las celebraciones parroquiales.

Dice D. Manuel-José Rodicio que en 1914 encargó una campana de trece arrobas y cinco libras, que costó 2.640 reales (660 pesetas), y que se colocó en el campanario el 7 de agosto, pudiendo reunir en la parroquia unos 500 reales “con muchas molestias”. También en el año 1914 se retocó la imagen de San Ramón que está en la capilla, así como el frontal del altar, que pagó D. Ramón Carballo Vázquez, presbítero natural de esta parroquia y cura párroco de San Pedro de Rocas en aquel momento.

La imagen parroquial de San Ramón procesionando el día de su festividad


La siguiente mejora de la capilla de San Ramón fue la colocación de dos altares en las respectivas paredes laterales, en la cabecera de la nave, hoy desaparecidos. En 1922 se instala el primero de ellos en la parte norte, es decir, en la parte izquierda, que costó 2.200 reales (550 pesetas), previsiblemente costeados con los recursos parroquiales. Posteriormente instaló otro en la parte sur, que importó 450 pesetas, para lo que tenía autorización del señor Obispo. Este segundo altar se financió con la venta del terreno y del derecho de la iglesia sobre la propiedad de tres panteones, que por cuenta propia y con tres sepulturas cada uno, construyeron los compradores en la parte norte. Se trata de los tres situados muy cerca de la entrada del atrio y cementerio de la iglesia parroquial, a continuación del panteón de la familia Blanco. También contó la capilla con un púlpito, hoy desaparecido.

El día tres de enero de 1925, Serafín del Barreiro plantó un pedrairo en la parte sur del atrio de San Ramón, cuya sombra todavía podemos disfrutar hoy en día. Precisamente hoy, en el día de su aniversario, estoy escribiendo este artículo, habiendo cumplido 93 años desde la plantación del árbol. Asumiendo que cuando se plantó ya tendría una cierta altura, casi podemos decir que es un árbol centenario.

Pedrairo en el atrio de la Capilla de San Ramón

También en 1925 se vendieron los terrenos y derechos de la iglesia para la construcción de cinco panteones más, a continuación de los anteriormente mencionados, por un importe de 625 pesetas en total. Con este importe, más 100 pesetas donadas por el Sr Obispo, en 1926 se hizo el “arco de la ayuda” de la parroquia de San Ramón y el altar de la Virgen de los Dolores, que importaron 4.150 pesetas. No sé exactamente a que se refiere el “arco de la ayuda”, aunque interpreto que sería un arco interior de piedra para ayudar en el soporte de la techumbre, dado el alargamiento que se había hecho de la iglesia.

En 1928 se plantaron 5 eucaliptos en el atrio y uno en la parte trasera de la iglesia, cuya existencia se puede apreciar en alguna foto de los años 30. Hoy ya desaparecidos, no puedo precisar cuándo se cortaron, si bien no debieron estar mucho tiempo ya que en los años 40 ya se habían retirado. En 1928 se vendieron los derechos de construcción de otros tres panteones a continuación de los anteriores.

Concluyo aquí la descripción cronológica de los acontecimientos que marcaron la construcción de la capilla de San Ramón y su transformación en iglesia auxiliar de la parroquial, otra de las curiosidades que siempre tuve y que de alguna manera he llegado a explicar y que gustoso comparto con quien pueda estar interesado.

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