Sucesos de Nogueira de Ramuín - Crónica negra

                                        2018/10/25 – José Luis Domínguez Carballo
 

Sucesos de Nogueira de Ramuín – Crónica negra

Recientemente publiqué un post titulado “Crónica Negra – Sucesos de Armariz”, conteniendo la crónica de sucesos recogidos por la prensa gallega, teniendo como contenido específico hechos referidos a la parroquia de San Cristóbal de Armariz. El conocimiento actual de tales hechos es posible gracias a los periódicos de la época, algunos de los cuales afortunadamente figuran digitalizados en la Hemeroteca de Galiciana (Biblioteca Dixital de Galicia). De la investigación periodística realizada para redactar el referido artículo sobre Armariz, surgieron otros sucesos que afectaban al municipio o entorno, que creo puedan ser de interés para algunos lectores, ya que, por proximidad, seguramente tuvieron un impacto en nuestros paisanos antepasados, además de acercarnos más fielmente a la realidad social de aquella época.



Para leer el artículo completo clicar en "Seguir leyendo" que figura a continuación.


En el ánimo de ofrecer una imagen lo más fidedigna posible de nuestro devenir histórico, concretamente de finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX, incluyo las noticias que relato a continuación según aparecieron literalmente en los periódicos del momento. Como ya dije en el anterior artículo referido a Armariz, no sería razonable juzgar hechos pasados con la mentalidad actual. Considero que debemos leer los sucesos que se relatan como reflejo de un tiempo y un lugar determinados, consecuencia del entorno social y económico que se vivía en ese momento, que nada tienen que ver con el actual.

No transcribo los sucesos adjuntos de forma cronológica, sino que los agrupo con un criterio de gravedad decreciente, intentando al mismo tiempo ofrecer una cierta homogeneidad de contenido. El objetivo es conseguir una cierta coherencia expositiva de unos hechos de contenido muy heterogéneo. No obstante, en todas las noticias aparece la fuente y fecha de las mismas.

Los crímenes son los sucesos que mayor impacto emocional nos producen. Son la muestra más palpable de los instintos más primarios del ser humano, heredados de nuestro origen animal y no eliminados en el proceso evolutivo. En situaciones límite, donde se siente en peligro la propia vida, o se considera atacado el propio territorio o bienes personales, o se percibe ultrajada la propia dignidad, la reacción de algunos individuos puede manifestarse con un comportamiento primario e irracional, más propios del instinto animal que de los seres humanos racionales que somos. Cuando la razón se nubla por pensamientos obsesivos, fruto del rencor, la envidia o el ansia de venganza por ofensas pasadas, los conflictos personales pueden acabar en tragedia.

La locura, enfermedad mental manifestada en sus distintas variantes médicas, también puede conducir a la comisión de un crimen. Los mecanismos que impulsan al perturbado mental a agredir a sus semejantes son ajenos a los sentimientos humanos indicados, ya que en la mente del enfermo aparece otra realidad deformada que no se guía por las reglas de la razón. El caso que se relata a continuación se ajusta a ese patrón, donde el autor es un perturbado mental. Por la gravedad de los hechos, y el número de víctimas implicadas, causó sensación en toda la prensa gallega e incluso nacional. El periódico La Zarpa de 5 de julio de 1927, complementado el día siguiente, incluyó un extenso reportaje del suceso, que por su extensión no puedo reproducir aquí, limitándome a transcribir el relato de publicaciones más concisas, pero suficientemente ilustrativas de la magnitud de la tragedia.

“El Pueblo Gallego – 1927/07/06 – El Regional – 1927/07/07

El trágico suceso de Nogueira de Ramuín
Conócense ya detalles verídicos que desvirtúan en parte las fantásticas versiones que anteayer se oían por nuestra ciudad dando cuenta de lo ocurrido en la aldea de Faramontaos.
El agresor Aníbal Gómez Fernández, de 27 años, que padecía de una enfermedad nerviosa, hallábase sobre las nueve de la mañana en su casa, en compañía de su madre María y de su novia Dolores Gómez, cuando de pronto y empuñando un cuchillo dio cinco puñaladas a su madre y causó tres heridas a su novia.
Salió luego a la calle y vio a Antonio Gómez Barreiro, anciano de 75 años, que salía de su domicilio a las voces de auxilio que proferían María y Dolores, abalanzóse a él y le asestó varias puñaladas, una de ellas en la región cardíaca que le causó la muerte instantáneamente.
Después encontró a Ramona Belmonte y a su hija Dolores que en su domicilio fueron las nuevas víctimas de Aníbal, que también agredió a otra de las hijas de Ramona llamada Pura cuando regresaba de una huerta que tienen cercana.
Emprendió luego Aníbal una veloz carrera por un camino que hay en el pueblo de Faramontaos y encontró a Fermín Sánchez de 68 años, el cual regresaba a su casa. Dióle el agresor dos heridas que le causaron la muerte.
Otra víctima fue Luisa Gómez, niña de seis años, sobrina de María Gómez.
Además también hirió a Andrés Cid, de 52 años, José Gómez, de 43, Teresa Gómez, de 45; Camilo Fernández Pequeño, de 65 y Francisca Fernández, de 35.
En suma, 2 muertos y 10 heridos, todos ellos graves.
Andrés Cid, a pesar de haber sido herido por Aníbal, tuvo fuerzas y valor para abalanzarse sobre el loco y quitarle el arma. Ángel Barreiro le auxilió a maniatarlo y entregarlo a la guardia civil de Luintra.
En el hecho entiende el Juzgado de Nogueira.”


Otro suceso notable, por la estupidez de los participantes, es el que se recoge a continuación. Nos sorprende hoy en día ver como la gente de una época no tan lejana a nosotros usaba las armas de fuego con habitualidad, incluso para ir a una fiesta o un baile. Parece evidente que refleja unas costumbres de autodefensa muy arraigadas, heredadas de épocas con poca o nula presencia de la guardia civil. No hace falta mucha imaginación para revivir escenas muy similares a las que todos hemos visto en los “westerns” o películas de vaqueros, donde reinaba la ley del más fuerte.

“El Correo Gallego – 1910/09/24 – El Diario de Pontevedra – 1910/09/22

En Pereiro de Aguiar – La Bestia Humana (Del Miño, de Orense)
La noticia más estupenda había llegado a nosotros referente a un crimen que se decía cometido en el pueblo de Ferradal, parroquia de Cobas, municipio de Pereiro de Aguiar.
No quisimos, en un principio, acoger la nueva, porque nos imaginábamos que no podían caber en personas humanas tanta ruindad de sentimientos, salvajismo tanto; pero luego la lectura de un parte oficial nos confirmó lo horroroso de la especie, si bien en el parte no constaban los detalles del suceso.
Parece que a las tres de la tarde de lunes último, se dirigían a una fiesta de un pueblo próximo, varios mozos del citado Ferradal.
Los mozos, como de costumbre, iban armados, unos de escopetas, otros de revólveres, y Maximino González de un “remington”.
Caminaban efectuando a cada momento disparos con sus armas, y a pretexto de si tales o cuales realizaban mejores blancos, se suscitó una discusión entre aquellos hijos de la barbarie.
Discutiendo, divisaron a cierta distancia a una mujer que se encontraba en una finca recogiendo hojas secas de maíz.
Ningún blanco más apropósito para demostrar cada uno su pericia en la puntería.
Alguno acaso se hubiese opuesto a idea tan villana; pero Maximino se había picado en su amor propio, y cargando el “remington” apuntó sobre la infeliz labradora que, herida por la espalda, cayó al suelo gravísima.
-¡La mató! – fue la frase salida de los labios de aquellos criminales, y en esa inteligencia se dieron a correr, pensando, sin duda, que alejados del lugar podrían eximirse del delito.
No consiguieron sus propósitos, sin embargo, pues trascendió el hecho, y los autores han sido descubiertos.
La víctima, Dionisia González, casada, vecina también de Ferradal, fue transportada a su casa por varios convecinos, y con todos los cuidados que su desesperada situación requería.
Tal vez a estas horas sea cadáver.
Máximino González desapareció de la localidad, sin que a pesar de las gestiones practicadas, se haya podido saber de su paradero.
La Guardia civil de Luintra le persigue.”


La siguiente noticia, relativa a la aparición de un ahogado en el río Miño, resuelve un caso previo de asesinato en la figura del padre del ahogado. No trascienden las causas de tan horrible crimen.

“El Heraldo Gallego – 1926/06/20

El autor de un parricidio aparece ahogado en el Miño
Comunican de Luintra (Nogueira de Ramuín) que en la orilla izquierda del río Miño, lugar conocido como Costria, apareció el cadáver de Maximino López Díaz, vecino de Següín (Lugo).
Practicada la autopsia por los médicos señores Moreiras y Rey, se dedujo que el infeliz había perecido ahogado achacándose la causa a una enfermedad crónica que padecía dicho individuo.
Este estaba reclamado por el juzgado en causa que se le instruía por haber dado muerte a su padre Juan López, de 60 años, y herido gravemente a su hermano David, cuyos hechos ocurrieron el día 3 de abril último.”


No siempre las muertes son por una acción criminal, sino que el uso de armas conlleva un peligro que se manifiesta en accidentes con consecuencias mortales. El siguiente caso es un triste ejemplo, donde se mezclan connotaciones románticas por las circunstancias del fallecido.

“El Compostelano – 1920/10/18

Muerto por imprudencia
Ocurrió en el pueblo de Luintra (Orense), una sensible desgracia.
El joven de 23 años, Pedro Soto Soto, fue a visitar a su novia, dejando mientras tanto oculta entre un ramaje, una escopeta de la cual era portador.
Al retirarse para su casa de Nogueira, fue por el arma, cogiéndola con tan mala suerte por el cañón que se le disparó, causándole heridas en el vientre, que tres horas después de recibirlas, ocasionaron la muerte.
El finado joven iba a contraer matrimonio uno de estos días, habiéndole sido ya leídas las correspondientes proclamas.”


Abundando en el peligro de las armas de fuego, la siguiente noticia es una clara muestra de los riesgos que entraña, en este caso en la persona de un niño. Los más pequeños, por su corta edad, no son conscientes de las consecuencias que la curiosidad y el juego con tan mortíferos instrumentos pueden producir, terminando eventualmente en tragedia.

Cabecera de El Pueblo Gallego


“El Pueblo Gallego – 1933/04/26

El peligro de las armas de fuego.-  Dicen de Luintra que el niño de seis años, Ricardo Rodríguez Sánchez, tuvo anteayer la fatal ocurrencia de ir a la mesilla de noche de su padre y curiosear una pistola que aquel tenía.
Observando el caño de la misma disparósele, alojándose el proyectil en el cráneo.
Murió instantáneamente.
El juzgado de Nogueira de Ramuín, instruyó las oportunas diligencias, ordenando el levantamiento del cadáver.”


En épocas con pocas oportunidades de diversión, era costumbre acudir a las fiestas y bailes de las parroquias vecinas. Aunque lo normal era la armonía entre los mozos de los distintos pueblos, tampoco era nada extraño que se produjeran peleas entre ellos por muy diferentes razones, como pedir baile a una moza a la que pretendía otro, rivalidad entre parroquias y otras muchas tonterías propias del mocerío, no siempre muy espabilado, que podía considerar herido su amor propio. Un riña no tendría por qué tener consecuencias trágicas, pero al hacer uso de las armas de fuego o navajas, la reyerta podía rematar en drama. La siguiente noticia creo que es un claro ejemplo de lo expuesto.

“El Correo de Galicia – 1917/05/19

En la última feria celebrada en los Peares, y como a unos trescientos metros de distancia de este pueblo, dentro ya de la provincia de Lugo, entablóse una reyerta entre varios mozos de Freán y Viñoás, saliendo a relucir armas blancas y de fuego y cruzándose entre los contendientes algunos disparos.
Acudió la Benemérita de Luintra y ambos bandos se dieron a la fuga.
Lisardo Álvarez Vázquez, de 20 años, y vecino de Freán, resultó con una herida de revólver en la espalda, calificada de grave.”


“El Pueblo Gallego – 1935/08/20

Luintra.- En ocasión de celebrarse la fiesta de San Esteban, en Nogueira de Ramuín, el vecino de Cortecadela Víctor Pombar, desobedeciendo las órdenes circuladas con motivo de la cesión de pareja, éste haciendo caso omiso a dicha orden, promovió una reyerta, instruyéndosele el correspondiente atestado.”


La competencia y disputa entre jóvenes pretendientes del amor de una moza es tan antigua como la humanidad misma, estando todavía presente en nuestros días. La literatura nos ha legado obras inmortales relatando este tipo de conflictos. Pero lo que parece una historia romántica adornada de lirismo y valentía, adquiere tintes más dramáticos cuando los hechos ocurren en un entorno más cercano. La siguiente noticia ilustra ese conflicto.

“La Correspondencia Gallega – 1911/06/24

Por cuestiones amorosas vinieron a las manos los jóvenes de Eiradela, Luintra, José Gamallo y Salvador Cortés, de 19 y 18 años, respectivamente, infiriéndole el primero al segundo cinco heridas de navaja, alguna de ellas, grave.
El agresor ha huido ignorándose su paradero.
El señor juez municipal de aquel término entiende en el asunto.”


Las agresiones entre vecinos son una constante en la sección de sucesos de los periódicos. En un tiempo en que la justicia era casi inaccesible por su carestía y corrupción, muchos conflictos se resolvían por la tremenda, tomándose los afectados la justicia por su mano. Una vez más, la generalización de las armas de fuego confiere especial dramatismo al resultado de las agresiones.

“El Correo de Galicia – 1911/09/15

El día 4 del corriente tuvieron, no se sabe por qué motivo, un altercado los vecinos de la parroquia de San Miguel de Luintra, Ramón Astray y Martín Lorenzo.
Este último, de 24 años de edad y de oficio carpintero, causó al otro varias lesiones en el lado izquierdo de la cabeza y en el brazo del mismo lado; lesiones que fueron producidas por un disparo de arma de fuego.
El agredido denunció el hecho al juez municipal de Nogueira de Ramuín, quien dispuso la detención del denunciado, el cual aun no cayó en poder de la Guardia Civil por haberse dado a la fuga.”


“El Correo de Galicia – 1915/08/09

Dicen de Luintra que Melchor Alvarez Rodríguez, casado, y su hermana Ciriaca, de 37 años, soltera, vecinos de Alberguería, en la parroquia de Cerreda, riñeron por cuestiones de dinero y también por antiguos resentimientos, resultando ella con una herida en la cabeza, al parecer de gravedad, y otras dos lesiones más en el brazo izquierdo, producidas con un palo.”

 

El uso de armas de fuego era tan común que incluso los niños y adolescentes las usaban, no plenamente conscientes de las consecuencias irremediables que pudieran ocasionar. La siguiente noticia es claro ejemplo de ello, donde un niño de 14 años dispara a una mujer. No figuran las razones que pudieron impulsarle a un acto tan criminal, ya que parece evidente que la agresión milagrosamente no acabó en tragedia, posiblemente por falta de puntería del agresor.

“El Correo de Galicia – 1909/11/16 – La Correspondencia Gallega – 1909/11/17

A las catorce horas del 10 del corriente, fue herida gravemente en el muslo derecho con tiro de escopeta, la vecina de Luintra (Nogueira de Ramuín), Ramona Fernández Pérez.
Al tener conocimiento del hecho la Guardia civil del puesto de Luintra, salió a practicar gestiones para el descubrimiento del autor, resultando ser el joven de 14 años Luis Rodríguez Gómez, que no fue habido por darse a la fuga.”


La caza siempre ha sido causa de numerosas muertes por imprudencias o accidentes. La siguiente noticia es un claro ejemplo del peligro que conlleva la práctica de la actividad cinegética.


Cabecera del vespertino La Noche de Santiago

“La Noche – 1966/12/30

Cazador muerto al disparársele la escopeta.
Cuando se dedicaba a la caza en los montes de Nogueira de Ramuín, al disparársele la escopeta resultó muerto Eloy Losada Rodríguez, de 42 años, natural de Seara (Luintra).”


La siguiente noticia ilustra de los hábitos de diversión de los mozos de la época. La falta de cultura y un machismo mal entendido terminaba en frecuentes altercados, algunos de ellos de consecuencias irreparables. El alcohol y el juego siempre fueron condenados por la iglesia desde el púlpito, como causa de muchas desgracias y destrucción de la familia. Por otra parte los juegos de azar estuvieron prohibidos, aunque se practicaron de forma clandestina en todas las épocas. Las consecuencias de hacer apuestas que excedían lo razonable, unido en ocasiones a la sospecha de trampas, o a discrepancia en las reglas que regían el juego, terminaban a menudo de forma trágica. Ya relaté, en el referido artículo sobre los sucesos de Armariz, las muertes que allí se produjeron en estas circunstancias. La siguiente noticia es un ejemplo del ambiente en que estos juegos tenían lugar.

“El Correo de Galicia – 1912/04/10

La benemérita del puesto de Luintra instruyó un atestado contra José Méndez Dobal, vecino de San Miguel del Campo, en el ayuntamiento de Nogueira de Ramuín, por tener abierta la taberna de su propiedad los días festivos, y algunos de ellos, hasta muy altas horas de la noche.
En la taberna, según la Guardia Civil asegura, se reúnen con frecuencia y en gran número, mozos de los pueblos de Loñoá, Pereiro, Sabadelle y Melias. Juegan a los prohibidos, y promueven alborotos, profieren blasfemias horribles y derriban muros y cercados de las fincas por donde pasan, al regresar de la mencionada taberna.”


“Correo de Galicia – 1926-04-18

Por la guardia civil, fueron detenidos los jóvenes Alejo Gómez, Vicente y Antonio Sánchez Gómez, de veintiún y diecinueve años de edad, respectivamente, vecinos de Faramontaos (Nogueira), presuntos autores de una herida contusa inferida al vecino de San Miguel del Campo, Francisco Fernández Blanco, de veinte años de edad.
El hecho ocurrió en una taberna de San Miguel.
Los detenidos con el atestado instruido al efecto, han sido puestos a disposición del juez municipal de Nogueira de Ramuín.”


La siguiente noticia sorprende por cuanto la víctima mortal de un presunto accidente es precisamente el alguacil, que fallece cuando practicaba una diligencia oficial. Extraña coincidencia. No sabemos en qué términos concluiría la instrucción judicial.


Cabecera de la Gaceta de Galicia de Santiago

“Gaceta de Galicia – 1896/01/22

Ha salido para Luintra el médico forense de Orense señor Vázquez con objeto de practicar la autopsia del alguacil del Ayuntamiento de Nogueira, que falleció a causa de haberse hundido el piso de un local en que se hallaba redactando una notificación.”


El recurso a la violencia parece no ser exclusivo de los hombres, ya que hay numerosas agresiones entre mujeres, aunque generalmente con instrumentos menos expeditivos que los usados por los hombres. Generalmente recurren a palos o algún instrumento de labranza. La siguiente noticia recoge el caso inusual en el que dos mujeres agreden a un peón caminero. No constan las circunstancias que motivaron tal agresión, por lo que no podemos sacar ninguna conclusión al respecto.

El Pueblo Gallego – 1935/01/10

Las hay de abrigo.- Las vecinas de Villar, en Luintra, Celsa y Rosario Crespo, mayores de edad, propinaron una paliza e insultaron al peón caminero de la carretera de Luintra, en el kilómetro 22, Manuel Rodríguez Casanova, vecino de San Esteban.
Por tal motivo la Guardia civil de Luintra detuvo a las valientes, las cuales ingresaron en la cárcel de esta ciudad.”


La siguiente noticia, relativa a una violación, muestra que el problema de las agresiones sexuales viene de lejos y sigue presente en nuestros días, incluso con mayor frecuencia. Supongo el drama de tales actos en una época donde la mujer tenía muy poca protección fuera del ámbito puramente familiar. Por otra parte, la moral de la época ya señalaba a la mujer mancillada de por vida.

“Correo de Galicia – 1926/08/01

Los jóvenes Camilo Álvarez y Manuel Fernández esperaron a la joven Josefina Lorenzo Pato en el sitio denominado Teja y abalanzándose sobre ella le taparon la cabeza con un saco y luego abusaron de la joven.
Los salvajes no han sido habidos.”


Dejando ya expuestos los casos de crímenes que atentaban contra la vida, otros delitos muy recurrentes en las páginas de sucesos eran los atracos, robos y hurtos. Voy hacer un pequeño repaso de algunos casos que ilustran esta realidad, en una época donde el recurso al bandidaje era la salida que algunos sujetos con poco cerebro elegían para solucionar la situación de carencias que se vivían en esos difíciles años. De la lectura de numerosos casos parece que indefectiblemente la gran mayoría de los autores terminaban en prisión por su poca pericia, a pesar del irrelevante botín conseguido. Demostraban su cortedad de miras asumiendo un alto riesgo para tan poca ganancia.

“El Correo de Galicia – 1903/08/01

Al regresar Isabelino Caride de la feria de Luintra (Nogueira de Ramuín), Orense, se encontró con un sujeto que armado de revólver le dio el alto, intimándole a que le entregase el dinero que llevaba.”

“El Compostelano – 1942/09/16

Atraco en Orense
La Guardia civil rural del puesto de Luintra ha instruido atestado en virtud de denuncia presentada por los vecinos de Faramontaos (Nogueira de Ramuín), Manuel Álvarez Vicente y Rogelio Gómez Gómez, los cuales fueron objeto días pasados de un atraco en el lugar llamado Cortiñas, en el término municipal de Pereiro de Aguiar.
Cuando estos individuos regresaban a su casa procedentes de Orense, les salió al paso un desconocido que encañonándolos con una escopeta les obligó a entregarle las carteras con documentaciones y dinero; el atracador vestía mono azul e iba tocado con un sombrero de paño que
cubría casi toda la cara. Aparentaba unos 25 años.”

El progresivo despliegue de la guardia civil, paulatinamente fue poniendo orden en una sociedad poco acostumbrada al cumplimiento de la ley en sus conflictos y actitudes sociales. Ante costumbres tan arraigadas, como era el uso de armas de fuego y buscarse la justicia por su mano, la acción civilizadora duró décadas. La difícil tarea de ir controlando la posesión de armas se muestra muy difícil en tiempos carentes de los medios de control existentes hoy en día. La posesión de armas sin licencia o la caza furtiva fueron objeto de especial vigilancia por la guardia civil.

“El Correo de Galicia – 1911/08/09

Los vecinos del pueblo de Mundín, Estanislao Santorum Gómez y Francisco Seara Martínez, se encontraban cazando en el sitio denominado “Lameiro Longo”, cuando acertó a pasar por allí la Guardia Civil del puesto de Luintra.
El segundo de los mencionados sujetos pudo darse a la fuga, pero no así el primero, al cual le recogió la benemérita una escopeta, siendo uno y otro denunciados al juez municipal de Nogueira de Ramuín.”


La toma de conciencia respecto a la conservación del entorno natural o ecosistema, que hoy ya todos aceptamos como necesaria, aunque siempre hay quién la incumple, en épocas pasadas era desconocida por la sociedad en general, y mucho más por los simples campesinos. La caza y la pesca eran una fuente más de alimentación en un entorno muy escaso en recursos, por lo que el pueblo llano las consideraba un derecho para sobrevivir. Las normas restrictivas de prohibición del uso de trampas y malas artes, así como el respeto de las épocas de veda, siempre fueron vistas como una restricción prohibitiva innecesaria que se podía saltar, sin tener la conciencia de cometer un delito. De este modo durante muchas décadas la gente salía a cazar asumiendo el riesgo de ser sorprendido por la guardia civil y ser sancionado. Era una especie de juego del gato y el ratón. Figuran a continuación dos noticias que manifiestan una práctica salvaje de pesca con explosivos.

“La Correspondencia Gallega – 1907/07/26

Un colega llama la atención de los señores gobernador y jefe de la Comandancia de la Guardia civil acerca del continuado y escandaloso abuso que se hace de la pesca por medio de la dinamita en el río entre las estaciones de los Peares y Barra de Miño.
La Guardia civil del puesto de Luintra debe ejercer constante vigilancia en aquellos puntos.
El punible procedimiento no solo acaba con la pesca sino que tiene en constante alarma al vecindario.”

Cabecera de El Regional de Lugo


“El Regional – 1910/09/01 – La Correspondencia Gallega – 1910/09/02

La guardia civil del puesto de Luintra (Orense), sorprendió pescando con bombas de dinamita en los ríos Miño y Sil, a los paisanos Aurelio Rodríguez y Manuel Rodríguez González, vecinos ambos del Torrón, ayuntamiento de Pantón.
Fueron denunciados al señor juez municipal de Nogueira de Ramuín.”


A pesar de la presión demográfica, del cultivo de la tierra hasta el último palmo posible reduciendo el espacio boscoso, y de la caza ilegal, la naturaleza a finales del siglo XIX y comienzos del XX todavía presentaba una vitalidad envidiable que iría perdiendo en las décadas siguientes. Buena muestra de esa naturaleza viva era la frecuente presencia de lobos y otras alimañas salvajes, a pesar de ser vistos como una amenaza y recompensada su caza. La siguiente noticia confirma su abundante presencia en el ecosistema.

“Gaceta de Galicia – 1897/08/27

Nos dicen de Luintra que en aquella comarca se hallan aterrorizados con la presencia de varios lobos que constituyen un peligro para los habitantes.”


Los suicidios, sin ser muy frecuentes, ocurren con cierta regularidad. Desconocemos la tragedia que se esconde detrás de decisiones tan dramáticas. Lo que da que pensar es que la mayoría de los suicidios se cometían por mujeres, posible síntoma de la situación límite en la que pudieran encontrarse sin ninguna salida legal a su desesperada realidad familiar.

“La Zarpa – 1927/05/07

Los médicos, D. Manuel Moreiras y D. Eduardo Ferreiro, practicaron el día 3 la autopsia a la vecina Generosa Melón González, de Luintra, de 50 años, soltera, que había fallecido el día anterior a causa de una fuerte hemorragia producida por un corte que se dio en el cuello con un cuchillo, ignorándose las causas de tan fatal resolución.”


“El Pueblo Gallego – 1955/08/23

Comunican de Luintra que Clarisa Rodríguez Alvarez, de 55 años, casada, ha puesto fin a su vida colgándose de una cuerda en un pajar de su propiedad próximo a su domicilio de Souto, de Loña.
Se ignoran las causas de tan fatal decisión.”


Los robos y los hurtos son muy frecuentes. La mayoría hacen referencia al hurto de animales y objetos de uso cotidiano. La casi totalidad de los casos vistos muestran un nivel muy inocente en su ejecución. Generalmente son descubiertos casi de inmediato. Es muy difícil un hurto con éxito en un pueblo pequeño donde todos sus vecinos se conocen, y donde hasta la más mínima variación inexplicada es detectada inmediatamente. Algunos de los robos son tratados en la prensa con cierto sentido del humor, como o

curre con el siguiente relato del robo al párroco de Nogueira.


Cabecera de El Correo de Galicia

“Correo de Galicia -31/05/1925

En el pueblo de Luintra, mientras el cura párroco de Nogueira de Ramuín decía misa en dicha parroquia, penetraron dos desconocidos en su casa.
Estos deben saber que la casa de un cura es la casa de todos.
Ya dentro, debieron hablar así:
- Ya que no está el “pater” debemos dejarle un recuerdo de nuestra visita.
- Muy bien, compañero. Pero en vez de dejarle un recuerdo, debiéramos llevarlo.
- Escoge tú lo que quieras.
- Aquí hay un collar.
- ¿De perlas?
- Si, de perlas… le va a servir a mi perro! Es el collar de un “can de palleiro”.
- Póntelo al cuello.
- ¿Y tú no llevas nada?
- Yo ya he guardado un reloj. Es de plata, está parado y con seguridad le convendrá al cura que ande.
Y se fueron.
El cura al llegar a su casa y echar de menos reloj y collar puso el grito, si no en el cielo, por lo menos a la altura del campanario.
La Guardia Civil lo oyó y después de practicar activas gestiones, detuvo a los vecinos de dicho lugar Antonio Novelle y a Benedicto Iglesias, los cuales estrechados a preguntas cantaron la palinodia.
Los objetos recuperados, juntamente con los detenidos, pasaron a disposición del juez municipal, mientras el cura decía, haciéndose cruces:
Miren ustedes que llamarse Benedicto como el papa anterior, tener apellido Iglesias ¡Y robar a un presbítero! ¿En qué país vivimos?

“El Eco de Santiago – 1928/10/19 – El Pueblo Gallego – 1928/10/18

Robo en una rectoral
Un par de zapatos y un par de duros que desaparecen
Al señor cura párroco de Santa Cruz, en Luintra, le hurtaron mientras celebraba el Santo Sacrificio de la Misa, un par de zapatos y 10 pesetas en metálico de la casa rectoral, desconociéndose quienes hayan sido los autores del hecho.
La Guardia civil de Luintra realiza pesquisas para detener a los presuntos rateros.”

“El Correo de Galicia – 1915/01/14

En la noche del 7 al 8 del actual fue robada la tienda de quincallería que en la parroquia de Viñoás , ayuntamiento de Nogueira de Ramuín, posee Benito Gómez Alonso, violentando la puerta.
Entre otras cosas sustrajeron cuatro docenas de calcetines, seis de medias, una arroba de azúcar, arroba y media de pimiento, 35 paquetes de velas, jabón, botellas, carretes, pañuelos, tabaco y otros géneros y artículos.
Se sospecha que los autores han tomado el camino de Peares.
La Guardia civil de Luintra practica gestiones para descubrirlos.”

“El pueblo gallego – 1930/11/02

Robo de dos terneras.- Dicen de Luintra que a los vecinos de Eiradela, Ángel Lamas Losada y Dámaso Gómez, les robaron dos terneras que valoran en unas 625 pesetas.
No se ha podido esclarecer quienes hayan sido los aprovechados.”

“La Correspondencia Gallega – 1911/04/08

Por la Guardia civil del puesto de Luintra, fue detenida la joven María Rosa Rosales Junco, de Loña, como presunta autora del hurto de 650 pesetas en billetes del Banco de España, un cerdo y dos lacones, a su convecino Santos Domínguez Belmonte.
Además considérase autora del incendio de un pajar del vecino Manuel Barreiros.
A pesar de haberse practicado un minucioso registro, no fue posible hallar ningún efecto de los sustraídos.
La aprovechada joven, ha sido puesta a disposición del juez de Nogueira de Ramuín.”

“La Noche – 1954/05/07

Solo robó mil pesetas
Luintra.- Por hurto de mil pesetas propiedad de José Gómez Andrade, vecino de Loureiro, fue detenido el vecino de La Rasa, Heriberto Sabucedo Cid (a) El Cholito, de 19 años.
La citada cantidad la tenía el José Gómez con siete mil pesetas más, bajo el colchón de su cama, no llevándose más cantidad, por parecerle al “caco” que de esta forma pasaría inadvertido el hurto.”

“El Pueblo Gallego – 1958/03/09

Rateros detenidos
El cura párroco de San Miguel del Campo, denunció a la Guardia civil de Luintra, que de la ermita de El Carpazal, durante la noche de 3 al 4 le robaron una campana valorada en 7.000 pesetas.
Después de las oportunas averiguaciones la Guardia Civil ha detenido como presuntos autores a José Luis Sánchez y José Antonio López, de 24 y 18 años, respectivamente, sin domicilio conocido.
Ambos negaron tener participación en el robo de la campana, pero se confesaron autores de los siguientes delitos contra la propiedad:
En Arcos (Carballino) se apropiaron: dos jamones, un tocino y cuatro sacos de maíz;
En Lalín entraron en cuatro tiendas robando comestibles y bebidas;
En Cea en varias tiendas se apoderaron de comestibles, ropas y bebidas;
En Requejo de Armariz (Nogueira de Ramuín) penetraron en la tienda de Benedicta Rodríguez Penín, apoderándose de tabaco y conservas, así como 1.300 pesetas en metálico;
En el pueblo de Faramontaos, en el comercio de Evaristo Rodríguez Rodríguez le llevaron 1.075 pesetas en metálico y diversas ropas.
Parte de esta mercancía robada fue recuperada en la casa de Antonio Figueiredo, vecino de Orense.
El valor de lo recuperado es aproximadamente de 6.000 pesetas.”


Las pérdidas o extravíos también tienen su lugar en la crónica de sucesos, siendo tratadas con cierto sentido del humor por la prensa, como se relata en los siguientes casos. En la primera noticia se refieren a las pesetas como “plumas” o “beatas”. Esas acepciones no han llegado a nuestros días, al menos yo no las había oído nunca en ese sentido.

“El Heraldo Gallego – 1927/08/28

7.800 plumas
Doña Concepción Cousa Fernández, según dice la guardia civil de Luintra, perdió una carterita que contenía la cantidad de 7.800 beatas cuando iba a oír misa.
Aunque ofreció una buena “propina” a San Antonio, las plumas volaron.
Sin embargo los civiles realizaron gestiones, entre ellas un registro en casa de Rosendo Rodríguez Pérez, de 74 años, que no dio resultado positivo.”

Cabecera del diario La Zarpa de Orense


“La Zarpa – 1925/06/17

Las sorpresas de este mundo o la suerte de un segundo
Hay un vecino de Luintra que se llama D. Segundo Rodríguez que tiene una suerte, que si no es loca precisamente, tiene mucho de neurasténica.
Vamos a demostrar esto y a probarlo. A probarlo hasta con cucharilla.
Lo que a Segundo le ocurrió primero o lo que primero le ocurrió a Segundo fue el perder sobre las dos de la tarde ¡con el calor que hacía! una flamante chaqueta.
Esto a primera vista no tiene importancia, desde que hay tanto cambia chaquetas por ahí…
Ahora que si hemos de ser franquitos una chaqueta como la de Segundo no la perdemos nosotros en la vida ¡ni encañonándonos! porque dicho sea de paso hemos de decir que la referida prenda no era una chaqueta ni mucho menos, era más, ¡era el tesoro de Monte-Cristo con solapas!
En un bolsillo del saco, como dicen allá, había la bonita cantidad de 7.050 pesetas en billetes del Banco de España, 555 en papel argentino, y 25 en plata española. ¡Una tontería!
Segundo, loco, por ignorar el paradero de la chaqueta y de las piastras encantadoras, que ya no pensaba volver a ver ni con prismáticos fue llorando en busca del Comisario de la Guardia municipal a quien le colocó la película de la fuga del chaquetón.
Cuando con el comisario hacían diversas pesquisas, la Providencia en forma de patrona se puso ante Segundo.
Dña. Dorinda Vázquez, esposa del fondista de la plaza de las Mercedes, D. José Rodríguez, venía acompañada del guardia Rafael Outomuro ¡con la chaquetilla y la ”tela” correspondiente!.
Según manifestó la patrona la chaqueta fue hallada por un chico de trece años, hijo del referido matrimonio.
Segundo entregó a este peque cinco duros de gratificación.
Francamente, nos parece una roñosidad.
¿Qué menos que 500 “beatas” considerando que estaban más perdidas que las niñas de Hilarión Eslava?”


Los incendios son sucesos muy frecuentes, especialmente en una época en que la madera era un material muy empleado en la construcción, y donde además su deterioro por el paso del tiempo lo hacía muy vulnerable a accidentes fortuitos como los producidos por el fuego. También los incendios forestales eran frecuentes. A pesar de no contar con los medios técnicos actuales, cuando ocurrían, se movilizaba toda la población para combatirlos. Por otra parte la maleza era casi inexistente al ser utilizada para el estrado de las cuadras y otros usos agrícolas, haciendo que la propagación fuera más lenta que en la actualidad.

“El Pueblo Gallego – 1928/09/12

Un incendio
Dicen de Luintra que en el monte denominado Fraga, se declaró un violento incendio que causó pérdidas considerables.”

“El Compostelano – 1921/08/24

Un incendio
Dicen de Luintra que el día 19 se produjo un incendio en las casas que habitaban los vecinos del lugar de Villar de Cerreda, en el municipio de Nogueira de Ramuín, Avelino Álvarez Masid y María Quintas.
El incendio se debió a que una hija del primero se levantó de noche y, sin darse cuenta, arrojó la cerilla con que había encendido la luz para alumbrarse, a una cuadra, por donde empezó el fuego.
Éste fue tan violento que destruyó por completo las dos casas, pudiendo solo salvarse el ganado.
Los vecinos tuvieron que salir precipitadamente.
Se calculan las pérdidas en 6.000 pesetas.”


Un accidente ocurrido en el Santuario de la Virgen de los Milagros, tan venerada en todo nuestro entorno, también tuvo amplia difusión.

“El Regional – 1925/10/27 - El Pueblo Gallego – 1925/10/25

Desgraciado accidente
En el Santuario de los Milagros próximo a Orense ocurrió un desgraciado accidente, que impresionó grandemente a cuantos lo presenciaron.
Estaban varios obreros colocando una campana, que pesa una tonelada, desprendiéndose a causa de haberse roto una de las cuerdas que la izaban.
A causa del accidente, uno de los obreros, que estaba en lo alto de la torre, perdió el equilibrio y cayó al suelo desde el campanario.
Rápidamente fue recogido, apreciándose que era cadáver.”


La siguiente noticia me sorprendió especialmente. Hay que recordar que en ese año 1919 la epidemia de gripe causaba estragos entre la población de nuestro municipio, con más del 50% de la población afectada y en algunos lugares los enfermos llegaban a las dos terceras partes. La mortalidad fue muy alta en ese año y aun nuestros abuelos se acordaban de las terribles consecuencias de esa epidemia. El fantasma del hambre impulsó a los moradores de varios pueblos a amotinarse para evitar la salida de castañas, que consideraban necesarias para su propia subsistencia. La situación debería ser verdaderamente dramática para impulsar a tal acción revolucionaria a una población donde la movilización ciudadana era excepcional.

“El Diario de Pontevedra – 1919/02/08

Un motín en los Peares
Ayer tarde se repitieron en la estación de los Peares los sucesos de los días anteriores, con motivo de la facturación de unos sacos de castañas.
En la estación se presentaron nutridas comisiones de todos los pueblos limítrofes, con objeto de impedir la salida de los expresados sacos.
Los grupos fueron engrosando grandemente, manifestándose dispuestos a impedir la exportación de castañas.
El jefe de la estación comunicó lo que sucedía al gobernador civil de Orense.
A las once de la noche, se presentó en la estación la Guardia civil de Luintra, telegrafiando al gobernador que el jefe de la estación había requerido su auxilio por temerse que se amotinasen los vecinos de los pueblos de Carracedo, Graices, Beacón, Peroja y otros.
La Guardia civil patrulla por las inmediaciones de la estación.
Se recibió en el gobierno civil de Orense, un telegrama del jefe de la estación, participando que el alcalde de la Peroja, requerido por los amotinados, le ordenó suspender la salida de las expedición para Vigo.
El alcalde dice que empiezan a sentirse los efectos del hambre.
El gobernador civil telegrafió al jefe de la estación de Peares, para que ponga a disposición del alcalde, las castañas y ordenándole impida la salida.”


Los accidentes de trabajo son muy frecuentes en el entorno rural de comienzos del siglo XX, tanto los producidos en las labores agrícolas por vacas, carros, caídas de árboles o cortes con hachas u hoces, como los de orden laboral, especialmente en trabajos de construcción, como son los desprendimiento de tierras o caída de cargas al ser izadas, solo por citar algunos de los más frecuentes. El siguiente es solo un ejemplo ilustrativo.

“La Zarpa – 1925/10/25

Comunican de Luintra que ayer hallándose trabajando en una obra en las proximidades del pueblo el obrero Luis Penín Laso, tuvo la desgracia que una piedra de grandes dimensiones cayera sobre él, aplastándole.
Recogido por sus compañeros, falleció poco después.
La autopsia le fue practicada por los médicos D. Manuel Vázquez y don Luis Verea.”


También aparecen con relativa frecuencia fugas de mujeres, sin que se expliquen las causas. En épocas donde la mujer estaba privada de todo derecho, y sometida a la tutela del hombre, primero del padre y luego del marido, es comprensible que algunas se revelaran contra esta injusta opresión emprendiendo la fuga. La siguiente noticia es solo un ejemplo de estas situaciones.

"El Correo de Galicia – 1915-05-01

Dicen desde Luintra que la joven de 20 años Julia Fernández Blanco, que servía como criada en casa del vecino de Vilar, Juan Blanco, viudo, de 70 años, con quien se dice que hacía vida marital, desapareció, creyendo que embarcó rumbo a America.
Las autoridades andan en su busca."


Una costumbre muy arraigada en toda nuestra comarca eran las cencerradas. Cuando un hombre o una mujer, ya de una edad que podríamos considerar que podrían tener nietos, se casaba con una mujer u hombre joven, los mozos del pueblo organizaban una cencerrada. Acudían por la noche la cuadrilla de mozos con objetos que producían ruido, como latas llenas de piedra, cencerros, cacerolas viejas o similares y entre canciones y coplas burlonas alusivas a la boda, con mucho alboroto, impedían que la pareja recién casada pudiera dormir en paz. Estas cencerradas podían durar una noche o varias. La siguiente noticia ilustra esta lamentable costumbre.

“El Pueblo Gallego – 1929/01/12

Las Cencerradas
El vecino de Luintra José Junco de la Fuente, de 52 años, que contrajo matrimonio hace días, fue víctima durante varias noches de una infernal cencerrada que le dedicaban los vecinos del pueblo.
Una noche sorprendió a los cencerristas y denunció ante la Guardia civil a catorce de ellos.”


En los años de la guerra y posguerra, cuando la escasez de alimentos de primera necesidad era extrema y el hambre era la regla en la población más vulnerable, algunos desaprensivos fraguaron grandes fortunas con el estraperlo y el mercado negro de productos alimenticios de primera necesidad. Los alimentos eran escasos, estableciendo el gobierno la emisión de cartillas de racionamiento, donde se establecían unas cantidades asignadas a cada familia en función de sus miembros. Con estas cartillas se podían adquirir ciertas cantidades de productos de primera necesidad a un precio oficial, aunque estas asignaciones eran insuficientes para una mínima subsistencia. Paralelamente existía un mercado negro donde a un precio muy superior, multiplicando varias veces el oficial, se compraba de casi todo. Las normas eran muy estrictas, pero el potencial beneficio también era muy alto, por lo que muchos comerciantes se arriesgaban y vendían productos en el mercado negro. Estas cartillas se implantaron en mayo de 1939 y estuvieron en vigor hasta mayo de 1952.

Las inspecciones de abastos a las tiendas y comercios para verificar el cumplimiento de la ley originaban frecuentes sanciones, que no solo consistían en el pago de la multa, sino que incluso incluían el cierre del establecimiento. Las sanciones eran publicadas en la prensa para público escarmiento, siendo una realidad cotidiana mientras duró el control de precios.

“El Pueblo Gallego – 1946/09/26

Sanciones impuestas en materia de abastecimientos.
---/--- Silvestre Vázquez Puente, de Luintra (Nogueira de Ramuín), 2.000 pesetas y retirada indefinida del cupo, quedando en libertad los clientes de estas panaderías para elegir la que estimen oportuna.”

“El Pueblo Gallego – 1942/06/17

En Luintra ha sido denunciado a la Fiscalía de Tasas, por sacrificio clandestino de ganado y venta de carne a precios abusivos, a José Gómez Rodicio, vecino de Ramuín; Camilo Blanco, vecino de Carredos; y José Cortés, también de Carredos.”


En toda la época de la restauración borbónica y la segunda república, hasta el estallido de la guerra civil, la vida política fue bastante intensa en nuestro municipio. Ya he tratado ese tema en el artículo “Agrarismo – Acción política en Armariz”, aunque también he examinado material periodístico relativo al municipio que tal vez publique próximamente. Tanto el “agrarismo”, en cuanto manifestación de las reivindicaciones de los campesinos para conseguir la redención de los foros y su lucha contra el caciquismo, como los partidos políticos, desarrollaron una intensa campaña propagandista a través de mítines para atraer el apoyo de los votantes en las urnas. Esa época fue muy convulsa socialmente con brotes de violencia y coacciones que desvirtuaron una auténtica democracia. Simplemente incluyo la siguiente noticia como ejemplo de la lucha política, no siempre por los cauces legales.

“El Correo de Galicia – 1918-05-25

Cuando los Sres. Ginzo, Losada, Prado y Blanco se dirigían a Nogueira para tomar parte en la fiesta de la Agricultura organizada por el Sindicato Agrícola Católico de Luintra, les salió al encuentro un grupo de paisanos armados, amigos del diputado a Cortes D. Vicente Pérez y les obligó a regresar a Orense.”


NOTA: En la prensa consultada no figura el diario La Región, fundado en 1910, que es el que mayor información local y provincial contiene, por lo que tal vez pudieran haber quedado noticias relevantes no recogidas en mi artículo. La hemeroteca de ese diario no está disponible online por el momento, esperando poder consultarlo próximamente y eventualmente completar algún aspecto relevante que haya sido omitido.

 

Recreación del gran terremoto y maremoto de Lisboa

El gran terremoto de Lisboa de 1755

Aunque el relato de los efectos del gran terremoto que se apreciaron en nuestro municipio no son relatados de forma directa, considero que la certificación notarial que se levantó en la cercana villa de Santa María de Melias nos da una fiel idea de lo que nuestros antepasados percibieron de dicho movimiento sísmico.

El famoso terremoto que destruyó Lisboa el 1 de noviembre de 1755 es bien conocido por todos. Murieron cerca de 100.000 personas y la ciudad quedó casi totalmente destruida por los efectos del gran terremoto, el tsunami que le siguió y los numerosos incendios posteriores, ya que, al ser el día de Todos los Santos había velas encendidas en muchos lugares de la ciudad.

Lo que ya no es tan conocido es el efecto que se sintió en nuestra comarca. Curiosamente, indagando en las operaciones del Catastro del Marqués de la Ensenada, que se estaba desarrollando por esas fechas, he topado con un relato de los hechos en Melias, realizado por uno de los escribanos reales que intervenía en dicho catastro. Considero de interés conocer ahora, 270 años después, la descripción de los hechos que paso a transcribir a continuación:


Alegoría del terremoto de Lisboa de João Glama Ströberle 

“Don Pedro Rodríguez de Prado teniente corregidor y justicia ordinaria en la villa de Pereiro de Aguiar y su jurisdicción, en obedecimiento de la orden, expedida, por el caballero corregidor de la ciudad de Orense, comunicada por el Ilmo. Señor Obispo de Cartagena, Gobernador del Consejo, que habla en asunto del temblor de la tierra que se experimentó el día primero de noviembre próximo pasado de este año, certifico de verdad a dicho Ilmo. Señor Obispo y más señores ante quién la presente fuere manifestada. Que hallándome, dicho día primero de diciembre, digo de noviembre, siendo la hora de las diez y media de la mañana poco más o menos, en la feligresía de Santa María de Melias de esta jurisdicción, dentro de la casa de D. Juan Pardo, en compañía del presente escribano Bartolomé Fernández Azpilqueta, y de Juan Martín del Seijo, también escribano vecino de la ciudad de Orense, en cierta información que se estaba recibiendo he oído unos estallidos que salían del techo de dicha casa, como que amenazaba ruina, y mirando a las paredes se veían menear de un lado a otro, como que se arruinaban, y una alacena grande que se hallaba en la sala de dicha casa también daba estallidos, y meneaba de un lado a otro. Con cuyo temblor, quedamos medios aturdidos, juzgando que dicha casa o techo se caía sobre nosotros, lo que permaneció por espacio de medio cuarto de hora, sin que antes de ello se conociesen señales algunas. Cuyo hecho sucedió a tiempo que los vecinos de dicha feligresía, o los más de ellos, estaban en la iglesia oyendo la misa del pueblo, y al salir de ella, hicieron relación públicamente de lo que había acontecido en dicha iglesia, y habiéndome informado de personas de toda verdad dijeron, que estando el sacerdote para tomar el sanguias (sic), sucediera tal temblor y estallidos en dicha iglesia que todos juzgaron se caía sobre de ellos, y mucha gente se escapó fuera de ella, quedando el sacerdote también aturdido sin saber lo que se hiciere, porque se pensó que el retablo del altar, mayor se caía sobre la gente. Y un hombre que allí estaba dijo a voces, quién era el que tiraba con el retablo, y el sacristán y otro que ayudaba a misa se escaparon para la capilla de Nuestra Señora del Carmen. Y las lámparas de dicha iglesia se menearon de una parte a otra, con bastante vuelo, con el cuál se apagaron las luces que tenían. Y en el mismo día he tomado informe de personas de toda verdad, y dijeron que el río Miño caudaloso, que transita por una orilla de dicha feligresía, que éste se abriera por el medio, echando de sí el agua de una banda a otra, dejando el medio descubierto hasta verse la tierra, con lo que saliera de sus quicios unas cinco brazas, echando fuera de sí los barcos que en dicho río estaban, dejándolos en la arena a distancia de las cinco brazas, lo que habían visto muchas personas en el sitio que llaman la Barca de la Silba [=barca da Silva]. El terremoto ha sido general en esta jurisdicción, visto y reconocido por los naturales de ella, pero Dios sea alabado y bendito, no sucedió ni hay noticia que de ello hubiese acontecido ruina ni perjuicio en las fábricas de casas ni otros edificios, ni muerte alguna que hubiese provenido de dicho temblor, así de personas como de otros animales. No hay noticia de que antes de dicho terremoto se hubiese considerado señal alguna de que lo anunciase. Y para que de todo ello conste, doy la presente, firmada de mi nombre, refrendada del infrascripto secretario en dicha Villa de Pereiro, a veinte y tres días del mes de diciembre, año de mil setecientos cincuenta y cinco.
[Firma: Pedro Rodríguez de Prado
Por mandado de su merced
[Firma el escribano: Bartolomé Fernández Azpilqueta]”

 

 

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