Libros Parroquiales y Estudios Genealógicos



Registros Parroquiales y estudios Genealógicos

Ejemplo de los primeros libros de nuestra parroquia con cubiertas de pergamino
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A cualquier persona con afición por la Historia le interesa saber qué pasó en un determinado momento significativo, cuáles fueron sus causas y qué consecuencias se derivaron. Esta sucesión de acontecimientos también nos enseña que nada es independiente del pasado, sino consecuencia de él, y que los errores cometidos por nuestros antepasados solo se pueden evitar en generaciones posteriores conociéndolos y analizándolos.


Al margen de los grandes acontecimientos con trascendencia global, hay pequeños hechos que tienen un interés personal, que no van más allá de una simple curiosidad. Esta curiosidad conduce a una labor de investigación en la documentación existente para, poco a poco, ir llenando los vacíos de información respecto al conocimiento que pretendemos. Es una labor casi de detective, donde se deben ir uniendo evidencias pequeñas para llegar a alguna conclusión mayor apoyada en un razonamiento consistente.

Como interesado por la historia en general, siempre me intrigó saber lo más posible de mis antecedentes personales, de mis orígenes, del lugar donde nací, desde cuando existía, si mi familia siempre vivió allí o llegaron procedentes de otros lugares, si las tierras fueron de su propiedad o bien se trabajaron en régimen de servidumbre o mediante el pago de un foro al titular de la propiedad, tal como era común en el Antiguo Régimen, y otras tantas preguntas a las que nadie supo nunca responderme.
Libros de bautizados posteriores

En mis años jóvenes, el estudio y el trabajo me impidieron toda labor investigadora en esta línea, aunque la inquietud por dar respuesta a todas esas preguntas siempre estuvo presente en mí. Pero en los últimos años, próxima ya la jubilación, decidí comenzar esta labor investigadora arrancando del estudio de mi árbol genealógico, o lo que es lo mismo, investigar quienes fueron mis antepasados. Inicialmente no tenía la menor idea de hasta dónde podría llegar en el tiempo, ni qué tipo de documentación tendría a mi alcance.


En 2012 comencé mi investigación. Primero pregunté a nuestro párroco que me informó que todos los libros antiguos estaban en el Archivo Histórico Diocesano de Ourense, que está ubicado en las dependencias del Seminario Mayor de Ourense. En concreto, el libro de Bautizados, que es el primero y más importante a consultar, está depositado en dicho archivo para los datos anteriores a 1914. Allí encaminé mis pasos, ya que todos mis abuelos habían nacido con anterioridad a esa fecha.

Libro de bautizados de comienzos del s. XIX

Ya en el Archivo Diocesano pude saber que los libros de nuestra parroquia arrancaban en 1655, lo que ya me pareció una antigüedad suficientemente significativa como para encontrar interesante el inicio de la investigación. La labor de búsqueda puede ser tediosa y frustrante cuando no encuentras lo que buscas, o equivocas la línea sucesoria con apellidos muy comunes en la parroquia que se repiten frecuentemente. Ayuda mucho en el seguimiento hacia el pasado de la línea familiar el dato del nombre de los abuelos que ya se refleja en las partidas desde 1780 aproximadamente. Con anterioridad solo se reflejaba el nombre de los padres con un solo apellido, lo que dificulta la identificación indubitada de los ascendientes. Por ejemplo, supongamos que estamos en la partida de Pedro, hijo legítimo de Domingos Pérez  y de Catalina Pombar. Cuando no tenemos el nombre de los abuelos, al pretender encontrar la partida del padre, Domingos Pérez, y no conocer el nombre de su padre, siendo Pérez un apellido frecuente, y figurar solo un apellido, ya que tampoco sabemos el apellido de su madre, se abren un montón de dudas. En algunos casos se llega a un callejón sin salida o a una línea sucesoria equivocada, que a veces son totalmente irresolubles y en otros muchos se pueden alcanzar conclusiones consistentes por eliminación, o echando mano del libro de matrimonios o de confirmados.


Lo dicho es solo un ejemplo de los obstáculos encontrados. Se pueden añadir otros, como la difícil ortografía de los párrocos que transcribían las partidas en los libros, las abreviaturas no coincidentes con lo que estamos habituados, las reglas ortográficas que tampoco son iguales a las actuales, el uso de letras mayúsculas o incluso la división y separación de las palabras, haciendo todo ello que la lectura e interpretación de los libros no sea una labor exactamente fluida.

Primera página del libro de bautizados de 1805

En mi caso concreto, al no residir en Galicia, y limitar mi estancia allí a las vacaciones de verano, generalmente en el mes de agosto, fecha en que el archivo está cerrado, también ha limitado considerablemente el tiempo que he podido dedicar a esta misión. Solo en los últimos años, adelantando una semana mi desplazamiento, en la última semana de julio he podido destinar uno o dos días a esta tarea. El horario también es muy limitado, ya que solo está abierto de nueve a trece horas, aunque si contamos el tiempo muerto al llegar hasta que se consigue el libro y que a partir de las doce y media hay que ir terminando, el tiempo efectivo de investigación escasamente excede de las tres horas por día.


Después de cinco años de penosa investigación, aunque como he dicho con una dedicación de solo dos o tres días como máximo por año, he llegado a conclusiones que me han ilusionado doblemente por las dificultades que he debido sortear. He llegado a identificar la línea de la familia Carballo casi con total certeza hasta antes de 1655, reproduciéndola en el cuadro que figura al final de este post. También puedo concluir que el primer Carballo de la parroquia fue de mi familia, ya que en 1655 había dos familias Carballo en la parroquia, y concretamente en Requeixo. Curiosamente ambos Carballos se llamaban Ramón, pero en los registros parroquiales los diferenciaban, llamándole a uno Ramón Carballo, que era el de la línea de mi familia, y el otro era Ramón Carballo de Tioira, lo que implica claramente que vino a nuestro pueblo con posterioridad, y para diferenciarlo del ya existente le añadían su lugar de procedencia, Tioira, que es una parroquia del Concello de Maceda. A la vista de lo dicho, puedo decir que mi familia ha vivido en Requeixo desde antes de 1600. Es realmente una lástima que no existan registros anteriores, como en otras parroquias más importantes, para haber avanzado todavía más en su origen.

Diligencia de revisión del libro de bautizados

Hay otras muchas dudas históricas que me intrigan, como cuando los habitantes de la parroquia accedieron a la propiedad de la tierra que trabajaban en calidad de foreros, pagando el foro al monasterio de San Esteban, al de Rocas y al marquesado de Aguiar, dependiendo de la jurisdicción en la que estuvieran las tierras trabajadas. Otra característica de nuestra parroquia es que en ella confluían esas tres jurisdicciones, pasando la divisoria entre el monasterio de San Esteban y el marquesado de Aguiar precisamente por mitad de Requeixo, siendo la divisoria un regato que atravesaba el lugar, hoy ya subterráneo, pero que aún recuerdan las personas mayores.


Una fuente de información de sumo interés es el catastro del Marqués de la Ensenada, realizado entre 1749 y 1754, del que se conserva la documentación relativa a nuestra parroquia, aunque como he dicho dividida en distintas jurisdicciones, lo que dificulta sustancialmente su análisis. He avanzado bastante en el estudio de su documentación, aunque me quedan muchos datos por analizar. Espero publicar un post en un próximo futuro con cierta información que considero de interés para cualquiera que sienta curiosidad por la historia más próxima de nuestra población y de nuestros antepasados de hace más de 260 años.

Libro de bautizados y confirmados

Estos estudios genealógicos solo son posibles por la existencia de los libros parroquiales. A continuación resumo de forma sintética el origen de su implantación, y del origen y evolución de los apellidos.


El Concilio de Trento, convocado por Paulo III, se desarrolló de forma discontinua entre 1545 y 1563. Fue un concilio ecuménico, es decir, universal. Se llama de Trento por el nombre de la ciudad del norte de Italia donde se celebró. Concluyó sus sesiones en el papado de Pío IV, después de haber ocupado la sede papal, previamente y durante su desarrollo, Julio III y Marcelo II. Se celebraron 25 sesiones. Su objetivo fundamental fue la contrarreforma de la iglesia católica como respuesta a la reforma protestante iniciada por Lutero en su manifiesto de Wittenberg. En 1517, Lutero clavó en la puerta de la iglesia de Wittenberg sus 95 tesis, en las que atacaba las indulgencias y esbozaba lo que sería su doctrina sobre la salvación del alma conseguida solo por la fe. Este documento es conocido como las 95 Tesis de Wittenberg y se considera el comienzo de la Reforma Protestante.


El Concilio de Trento estableció la obligatoriedad de los párrocos de llevar y custodiar unos libros registro de su actividad pastoral y más concretamente de la impartición de los Sacramentos, en especial de los bautismos, las confirmaciones, los matrimonios, las defunciones y el cumplimiento pascual, así como un estricto registro de todas las rentas que permitían el sostenimiento de su iglesia.

Libro de difuntos de 1692

Todas estas disposiciones adquieren en España el rango legal por Real Cédula de 12 de julio de 1564, promulgada por Felipe II. Con anterioridad ya se llevaban en algunas diócesis o parroquias significativas registros parroquiales, pero no de forma generalizada. De hecho, el Cardenal Cisneros fue un impulsor de la reforma del clero y de los libros parroquiales, muchas de cuyas tesis fueron posteriormente adoptadas en el concilio de Trento. Ya en 1501 estableció la obligatoriedad de identificar a las personas con el apellido paterno. Con anterioridad cada uno era conocido con su nombre de pila y un apodo o apellido que elegía libremente, lo que conducía a gran confusión y dificultades en la identificación de las personas en los contratos y otros documentos públicos. Varios hermanos, hijos de los mismos padres, podían tener apellidos diferentes. Esta disposición del Cardenal Cisneros fue el comienzo de la normalización en transmisión de los apellidos de padres a hijos. Su implantación llevó su tiempo, y no fue hasta el siglo XVII en que se generalizó su uso. Eran los párrocos los que recibían instrucciones de los obispos para imponer estas normas. Las visitas pastorales a las parroquias y la revisión de sus libros registro evidencian estas instrucciones.

Libro de bautizados de 1696

La inmensa mayoría de las parroquias españolas iniciaron sus libros entre 1500 y 1550, por lo que las normas emanadas de la Cédula de Felipe II fueron solo una convalidación de una práctica generalizada. Lo que hay que decir es que esa norma se aplicaba en las grandes parroquias, pero no así en las pequeñas de ámbito rural, como era el caso de la nuestra. Como se puede observar, la Real Cédula de 1564 no se cumplió de forma inmediata, ya que en nuestra parroquia empezaron los registros cien años más tarde. En la Parroquia de San Cristóbal de Armariz los libros comienzan en los siguientes años:


Bautizados                 1655
Confirmados               1729
Matrimonio                 1730
Difuntos                     1656
Fábrica                       1790


En nuestra parroquia el libro de Bautizados está en depósito en la parroquia con datos desde 1914. Los libros anteriores están custodiados en el Archivo Histórico Diocesano de Orense. Los libros en general están bastante bien conservados.

El Archivo Histórico Diocesano está ubicado en el Seminario Mayor, en el pabellón derecho.

Vista Hermosa. Carretera del Seminario s/n. 32002 OURENSE

Libro de difuntos viejo

A partir de 1492, en que fueron expulsados de España los judíos y moriscos, toda persona debía ser de religión católica, lo que suponía que también iba a ser bautizada y registrada en los libros parroquiales. Es así que se puede decir que una vez implantados los libros parroquiales, nadie debía quedar fuera de estos registros.


La finalidad de todos estos registros era acrecentar el control que la iglesia tenía de sus fieles. No se puede olvidar que los cristianos entregaban el diezmo a la iglesia, además de ser influidos en sus últimos momentos de su vida, al tiempo de administrarles la extremaunción, en contribuir con los bienes terrenales a la salvación de su alma. Esta práctica dio lugar a la donación de importantes patrimonios, y de dinero con destino a la dedicación de misas, todo ello para alcanzar la salvación de su alma. Por otra parte se pretendía controlar la recta observancia de los principios morales, controlando los matrimonios y los hijos legítimos e ilegítimos, evitando los matrimonios por consanguineidad, y abriendo expedientes matrimoniales a los que pretendían contraer matrimonio para contar con la aprobación eclesiástica.

Primera página del primer libro de bautizados de la parroquia

El Registro Civil en España no se establece hasta 1841, aunque solo en las capitales de provincia y grandes poblaciones, no siendo hasta 1871 en que se universaliza su uso, tal como lo conocemos hoy en día. Los datos del Registro Civil de 1841 no se conservan oficialmente, por lo que solo están disponibles y custodiados los relativos al Registro Civil de 1871. La conclusión es que, para cualquier estudio genealógico anterior a esa fecha, la única fuente de información disponible son los libros parroquiales.


Aunque la norma de transmitir el apellido paterno a los hijos se generalizó en el siglo XVI, hay que señalar que el uso del doble apellido, paterno y materno, no se fue imponiendo hasta bien entrado el siglo XVIII. Solo a partir de 1850 se puede decir que se generalizó su uso. Antes de 1800 pocas personas usaban los dos apellidos, habiendo escogido el del padre, el de la madre u otro cualquiera de la familia. El doble apellido no adquirió fuerza legal en España hasta el Código Civil de 1889, si bien era usado ya en las inscripciones del Registro Civil desde su creación en 1871 e incluso anteriormente en Registros Hipotecarios y otros usos públicos. Como se desprende de lo anterior, El Código Civil vino a dar forma legal a un uso del doble apellido que ya era casi general desde el inicio del siglo XIX.


En las partidas de nacimiento de los libros parroquiales de bautizados constan:


Fecha del bautismo y días transcurridos desde el nacimiento
Nombre del párroco
El nombre del nacido
Nombre de los padres con su primer apellido
Nombre de los padrinos, con su lugar de residencia
Aproximadamente desde 1780 ya consta el nombre de los abuelos, paternos y maternos con su primer apellido.

Ejemplo del deterioro que presentan algunos libros.

El tema tratado en este post seguramente tendrá poco interés para la mayoría, pero es un relato de mi experiencia y de la información que fui recabando a medida que iba avanzando en mi estudio. Al comienzo desconocía el origen histórico de los libros parroquiales y su implantación y el porqué de los apellidos y como surgieron. Sirva esta información para quien pueda tener alguna curiosidad sobre la materia, mostrándole el camino que yo he seguido.


El origen de los apellidos sería tema para otro post, pero al ser una materia más general, considero que no encaja en el objetivo de este post relativo a temas relacionados con nuestra parroquia.


Pretendo seguir completando otras líneas de ascendientes de mi familia, labor que todavía me entretendrá algunos años más. No he mencionado que, cuando un cónyuge proviene de otra parroquia, la línea de investigación debe seguir en los libros de esa parroquia, lo que dificulta y alarga el tiempo de búsqueda.


Como dato estadístico de los primeros 50 años de libro registro de bautizados de nuestra parroquia, es decir, de 1655 a 1705, se bautizaron 524 nacidos, con una media que excede ligeramente los 10 nacidos por año. Este dato pone de manifiesto la pujanza de nuestra parroquia en aquella época.


Finalmente, solo me queda agradecer a nuestro párroco D. José su amabilidad y gentileza dándome todas las facilidades para consultar el libro que obra en la parroquia, así como la orientación hacia el Archivo Histórico Diocesano para continuar mi investigación.

ARBOL GENEALOGICO DE LA FAMILIA CARBALLO
ESTIRPE CARBALLO
CONYUGE
10
Pedro Carballo (Requeixo)
Constanza Gomez
09
Amaro Carballo Gomez (Requeixo)
Apolonia Blanco (Ordelles)
C-09-08-1658
08
Antonio Carballo Blanco (Requeixo)
Ana Gonzalez (Requeixo)
22-06-1696
07
Juan-Vicente Carballo Gonzalez (Requeixo)
Justina Alvarez (S.Esteban de Ribas de Sil)
11/04/1737
06
Jose Carballo Alvarez
Maria-Carmela Perez Gonzalez (Requeixo)
29/09/1767
03/01/1775
05
Ramon Carballo Perez (Requeixo)
Rosa Fuentefria Fernandez (Eiradela)
01/10/1802
04
Manuel Carballo Fuentefria (Requeixo)
Ana María Carballo Martinez (Saa)
26/12/1846
09/07/1852
03
Antonio Carballo Carballo (Requeixo)
Obdulia Martínez González (Requeixo)
14/05/1884
09/06/1903
02
Ana-Maria Carballo Martinez (Requeixo)
Manuel Dominguez Carballo (Armariz)
23/08/1928
19/09/1925
01
Jose-Luis Dominguez Carballo (Armariz)
13/05/1950


1 comentario:

  1. Obrigada Jose Luis por esse trabalho maravilhoso! Nunca pensei que teria uma arvore genealógica. Emoção pura! amei. Continuo de 09.04.1888 com minha Abuela Dolores.

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